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Comisiones y economía interna

Liquidación de comisiones inmobiliarias: cómo calcularla sin Excel

Cómo se calcula una liquidación de comisiones paso a paso: honorarios, base, IVA y el reparto interno entre captación, venta y la inmobiliaria. Y por qué el Excel se rompe.

5 min de lectura

Calcular una comisión parece simple: un porcentaje sobre el monto de la operación y listo. Lo es, hasta que la inmobiliaria crece. Aparecen los agentes asociados, las participaciones que cambian según la operación, los gastos que hay que descontar, la comisión que se comparte con otra inmobiliaria y la pregunta que nunca falta a fin de mes: "¿esto ya se cobró o todavía no?".

Ahí es donde el Excel empieza a fallar. No porque la fórmula sea difícil, sino porque una liquidación deja de ser una cuenta y pasa a ser un proceso con trazabilidad. Veamos cómo se calcula bien, paso a paso, y por qué a partir de cierto volumen conviene sacarla de la planilla.

Qué entra en una liquidación

Una liquidación de comisiones no es un solo número. Es la suma ordenada de varias cosas:

  • La operación: una venta o un alquiler, con su monto.
  • Los honorarios totales: lo que cobra la inmobiliaria por la intermediación.
  • Los participantes: quién captó, quién vendió, la inmobiliaria y, a veces, un referido o una inmobiliaria externa.
  • Los porcentajes de cada participante, que no son fijos: dependen de la operación.
  • El IVA, si corresponde según la condición fiscal del corredor.
  • Los gastos asociados a esa operación, si se descuentan antes de repartir.
  • Los cobros: cuánto entró, cuándo y cuánto falta.

Si falta cualquiera de estos datos, la liquidación queda incompleta o, peor, parece completa pero está mal.

La base de cálculo: honorarios e IVA

El primer número es el de los honorarios: un porcentaje sobre el monto de la operación. Cuánto, depende de la jurisdicción, del tipo de operación y de la práctica de tu zona —en una venta se calcula sobre el precio; en un alquiler suele expresarse en meses de contrato—. No hay un número universal, y este artículo no te va a inventar uno.

Lo que sí importa, y se pasa por alto seguido, es definir la base sobre la que repartís. Si el corredor está inscripto y los honorarios llevan IVA, tenés que decidir una sola cosa y respetarla siempre: ¿los porcentajes internos se calculan sobre los honorarios netos o sobre el total con impuesto? Las dos respuestas son válidas; mezclarlas no.

El reparto interno

Acá está el corazón del asunto en una inmobiliaria moderna. Los honorarios no se los queda la inmobiliaria enteros: se reparten entre quienes participaron. Y ese reparto se define por operación, no por una regla rígida.

Conviene distinguir dos cosas que se confunden:

  • Comisión externa: cuando otra inmobiliaria comparte la operación y se lleva una parte de los honorarios. Es plata que sale.
  • Reparto interno: cómo se divide la parte que le queda a tu inmobiliaria entre la propia inmobiliaria, el captador, el vendedor y, a veces, un coordinador.

Un modelo frecuente reparte la parte interna entre tres roles —la inmobiliaria, quien captó la propiedad y quien concretó la venta— con porcentajes que se acuerdan según el caso. Pero el punto no es el modelo: es que cada operación pueda tener el suyo, y que quede registrado quién cobra qué y por qué.

Un ejemplo numérico completo

Tomemos una venta para ver los números moverse. Todos los valores son a modo de ejemplo.

  • Monto de la operación: USD 120.000
  • Honorarios de la inmobiliaria: 4%USD 4.800
  • Reparto interno acordado para esta operación: inmobiliaria 50%, captador 25%, vendedor 25%
ParticipantePorcentajeImporte
Inmobiliaria50%USD 2.400
Captador25%USD 1.200
Vendedor25%USD 1.200
Total honorarios100%USD 4.800

Hasta acá el Excel aguanta. El problema aparece cuando esta operación es una de cuarenta en el mes, cuando el captador y el vendedor son la misma persona en algunas y distintas en otras, cuando hubo un gasto de marketing que se descuenta antes de repartir, y cuando de esos USD 4.800 solo entraron USD 2.000 y el resto está en una seña pendiente. Multiplicá eso por todo el equipo y por doce meses.

Por qué el Excel falla a escala

Una planilla de comisiones no se rompe de golpe. Se degrada:

  • Una planilla por mes, con fórmulas copiadas que alguien, en algún momento, pega mal.
  • Versiones distintas del mismo archivo circulando por mail.
  • Ningún registro de cobros: la planilla dice cuánto se devengó, pero no si entró. Devengado y percibido se mezclan, y la "ganancia" del mes incluye plata que todavía no llegó.
  • Cero trazabilidad: cuando un agente pregunta por qué cobró lo que cobró en una operación de hace tres meses, la respuesta es abrir un archivo viejo y rezar.

Ninguno de esos problemas es de cálculo. Son de proceso y de memoria. Y son justamente los que un sistema operativo resuelve, porque trata la liquidación como parte del flujo de la operación, no como una cuenta aislada al final del mes.

De la operación firmada a la liquidación

En un sistema operativo de la inmobiliaria, la liquidación no se arma desde cero. La operación llega precargada: con sus participantes, sus porcentajes, sus cobros registrados y sus gastos. Lo que en el Excel era transcribir y reconstruir, acá ya está, porque se cargó cuando pasó.

Eso es lo que hace InMapp Ledger: liquidaciones con la lógica real de distribución de honorarios de tu inmobiliaria —participaciones variables, comisiones internas y externas, caja y resultado— conectadas con la operación desde el día uno. El cierre del mes deja de ser un evento artesanal que depende de una persona con una planilla.

La comisión va a seguir siendo un porcentaje. Lo que cambia es todo lo que viene alrededor: quién participó, sobre qué base, cuánto entró y cuándo. Ordenar eso no es una cuestión de fórmulas. Es de dejar de pelearle al Excel.

InMapp Ledger

Liquidaciones y caja con la lógica real de tu inmobiliaria.

Participaciones variables, comisiones internas y externas, caja y gestión económica. El cierre del mes deja de ser un evento artesanal.