Liquidación de comisiones inmobiliarias: cómo se reparten los honorarios entre productor, asesor e inmobiliaria
En una inmobiliaria con equipo, la liquidación de comisiones es el reparto de la bolsa de honorarios de cada operación. Calcularla lleva quince minutos; lo que se discute es lo que nadie registró antes de la firma.
En una inmobiliaria con equipo, la liquidación de comisiones es el reparto de la bolsa de honorarios de cada operación entre la inmobiliaria y quienes participaron: el productor que ingresó la propiedad, el asesor que atendió al comprador y, a veces, quien la mantuvo en cartera o hizo el material. Calcularla lleva quince minutos. Lo que se discute es lo que nadie registró antes de la firma.
Una aclaración de palabras, una sola vez. En el rubro, lo que paga el cliente se llama honorarios; la gente lo busca como comisiones. Acá va honorarios, y participaciones para lo que cobra cada uno.
El que fue a la firma vuelve a la oficina con la bolsa de honorarios. Junta lo que hay: el acuerdo con el productor, lo que se habló con el asesor, la planilla del mes. Quince minutos después, la liquidación está hecha. Cuando la información está, nunca fue un trabajo difícil.
Entonces, ¿por qué es el momento donde más se discute?
¿Por qué se discuten las comisiones si el cálculo es fácil?
Porque lo que se reparte se pactó antes, y de palabra. Lo que cobra cada uno no se decide el día de la firma. Se decidió cuando la propiedad entró a la cartera, cuando apareció el comprador, cuando alguien se sumó a ayudar. El problema es dónde quedó cada una de esas decisiones.
El asesor que atendió al comprador no figura en ningún lado. Todos saben que la operación es suya, y con eso alcanza, hasta el día en que hay dos personas cerca del mismo cliente y el registro es la memoria.
Para cerrar la operación, o para compensar algo que la inmobiliaria hizo mal, se hizo un descuento en los honorarios. Se decidió en una llamada, hace semanas. El productor y el asesor se enteran el día de la liquidación, cuando su parte es más chica de lo que esperaban. Podrían haberse enterado el día que se decidió.
Una propiedad tardó en venderse y la dirección metió a otra persona a mantenerla o a hacer una gestión con el propietario. Esa persona pasó a participar y le sacó un pedazo al productor original. A veces la decisión era correcta y el problema fue cómo y cuándo se comunicó. A veces el problema fue la decisión. En los dos casos, el productor lo supo con la liquidación en la mano.
Nada de esto se pelea por el cálculo. Se pelea por la sorpresa. Y el costo no está en la planilla: es mal humor, y cada tanto, un agente que se va.
La planilla no es el problema, es el síntoma
El Excel hace bien la cuenta. Lo que no puede hacer es acordarse. Registra el día de la firma lo que se pactó meses antes, transcripto de memoria por quien fue a firmar. De ahí salen las versiones distintas del mismo archivo, la fórmula que alguien pegó mal, el mes que parece mejor de lo que es porque lo firmado y lo cobrado están en la misma columna. Y cuando un agente pregunta por qué cobró lo que cobró en una operación de hace tres meses, la respuesta es abrir un archivo viejo y rezar.
Cambiar la planilla por otra planilla no arregla eso. El dato sigue llegando tarde.
¿Cómo se liquidan las comisiones con InMapp?
En InMapp Ledger la liquidación no se arma: sale. Cuando la propiedad entra a la cartera, la planilla de producción queda aprobada con el productor y su porcentaje. Cuando aparece el comprador, el asesor que lo atendió queda registrado en la reserva, con los honorarios pactados. Si alguien se suma a mitad de camino, queda con fecha y con quién lo decidió, y el productor se entera ese día, no el de la firma.
Al liquidar, esa planilla se congela: la liquidación se calcula sobre lo que estaba aprobado y ya no se toca. Quien carga no aprueba. Cada agente ve su propia cuenta, lo generado, lo cobrado y lo que falta, sin preguntarle a nadie. Si la operación se cae, no hay nada que deshacer, porque nadie cobró antes de que entrara la plata.
El cálculo ya no lo hace nadie: la liquidación sale sola, sin planilla. Y lo que desaparece es la sorpresa.
